Cómo transformar una bicicleta común en una verdadera máquina para viajar.

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¿No tienes una bicicleta de bikepacking? No importa. Probablemente ya tienes la bicicleta con la que comenzarás tu primera aventura.

Hay una imagen que se repite una y otra vez en redes sociales. Bicicletas de acero con bolsas perfectamente combinadas, neumáticos enormes, manillares especiales y paisajes donde parece que el tiempo dejó de existir. Después de unos minutos mirando fotografías, muchas personas llegan a la misma conclusión.

"Algún día, cuando tenga una bicicleta de bikepacking, voy a empezar a viajar."

Y ese es, probablemente, el mayor error que alguien puede cometer.

Porque el bikepacking nunca comenzó con una bicicleta específica. Comenzó con personas que miraron la bicicleta que ya tenían, le instalaron algunos bolsos, cargaron una carpa y decidieron salir.

Es cierto que hoy existen modelos diseñados exclusivamente para recorrer miles de kilómetros. Cuadros con decenas de puntos de anclaje, geometrías pensadas para largas jornadas, espacio para neumáticos de gran volumen y soluciones que hacen la vida más fácil.

Pero también es cierto que miles de viajes alrededor del mundo se han realizado con bicicletas que jamás aparecieron en un catálogo de "Adventure".

La pregunta, entonces, no es si tu bicicleta nació para hacer bikepacking.

La pregunta es cuánto puede acercarse a esa idea.

Y la respuesta suele sorprender.

Lo primero que debes olvidar es el marketing

La industria necesita vender bicicletas nuevas.

Nosotros creemos que primero vale la pena mirar la que ya tienes.

Si tu bicicleta está en buen estado mecánico, tiene una posición cómoda y te permite recorrer varias horas sin molestias, ya posee tres de las condiciones más importantes para comenzar a viajar.

Después vendrán las mejoras.

Pero ninguna de ellas será más importante que una bicicleta que conoces bien.

Quien ya sabe cómo responde su bicicleta cuando frena, cuando sube o cuando el camino se vuelve difícil, parte con una ventaja enorme frente a quien compra una bicicleta completamente nueva pocos días antes de un viaje.

La confianza también forma parte del equipamiento.

¿Qué bicicletas pueden transformarse?

La buena noticia es que muchas más de las que imaginas.

Las bicicletas rígidas de montaña son, probablemente, las mejores candidatas. Su cuadro suele ofrecer espacio suficiente para instalar bolsos de gran tamaño, permiten utilizar neumáticos cómodos y aceptan caminos donde otras bicicletas comienzan a sufrir.

Las bicicletas gravel nacieron prácticamente para esto. Combinan velocidad, comodidad y una geometría pensada para pasar muchas horas pedaleando. Si tienes una, ya estás muy cerca de contar con una excelente bicicleta de viaje.

Las bicicletas híbridas y urbanas también pueden convertirse en magníficas compañeras para rutas asfaltadas, ciclovías y caminos rurales. Muchas veces basta con elegir correctamente el equipamiento para descubrir que no necesitabas cambiar de bicicleta.

Incluso algunas bicicletas de ruta pueden adaptarse para viajes ligeros, siempre que el recorrido se mantenga sobre pavimento y el equipaje sea reducido.

Las bicicletas de acero, por su capacidad para absorber vibraciones y su facilidad de reparación, siguen ocupando un lugar muy especial entre quienes realizan expediciones largas. Sin embargo, un buen cuadro de aluminio correctamente preparado puede ofrecer resultados extraordinarios.

La bicicleta perfecta rara vez es la más cara.

Normalmente es la que mejor se adapta a la forma en que vas a viajar.

¿Y cuáles no son una buena opción?

No todas las bicicletas disfrutan llevando peso.

Las bicicletas de descenso, por ejemplo, fueron diseñadas para bajar montañas, no para recorrer cientos de kilómetros cargando equipaje.

Algunas bicicletas de competición extremadamente ligeras priorizan el rendimiento sobre la capacidad de carga y limitan la instalación de accesorios.

También conviene analizar con atención muchas bicicletas de doble suspensión. No significa que no puedan utilizarse para bikepacking; de hecho, existen excelentes configuraciones. Sin embargo, el amortiguador trasero ocupa parte del espacio donde normalmente iría el bolso principal y obliga a elegir soluciones específicas.

Tampoco todas las horquillas de carbono permiten instalar portabultos o bolsas laterales. Antes de añadir peso conviene conocer las limitaciones establecidas por el fabricante.

Aquí aparece una de las primeras lecciones del bikepacking.

No todo lo que puede instalarse... debería instalarse.

Antes de comprar bolsas, observa tu cuadro

El cuadro es el mapa que determinará todo lo que podrás transportar.

Hay cuadros con un enorme triángulo delantero donde cabe una bolsa de gran capacidad. Otros apenas dejan espacio para un bidón.

Algunas bicicletas ofrecen múltiples puntos de fijación en la horquilla, el tubo superior y el cuadro. Otras obligan a utilizar sistemas de correas.

No existe una configuración universal.

Existe una configuración adecuada para cada bicicleta.

Por eso, antes de gastar dinero, vale la pena colocar la bicicleta sobre un soporte, observarla con calma e imaginar dónde irá cada elemento del viaje.

Muchas compras impulsivas nacen simplemente por no haber hecho este ejercicio.

La transformación comienza por el equipaje, no por los componentes

Existe la tentación de empezar cambiando la transmisión, las ruedas o el manillar.

Sin embargo, la primera inversión debería dirigirse hacia el sistema que llevará tu carga.

El bolso de cuadro es el corazón del bikepacking. Allí conviene transportar los objetos más pesados: herramientas, alimentos, batería externa o repuestos. Al ubicarse cerca del centro de gravedad, ayuda a conservar el equilibrio de la bicicleta.

El bolso de sillín suele recibir el saco de dormir, ropa y elementos livianos. Es importante que quede firmemente sujeto para evitar movimientos laterales cuando el terreno se vuelve irregular.

En el manillar normalmente encuentran su lugar la carpa, la colchoneta o el sistema de descanso. Son elementos voluminosos pero relativamente livianos, ideales para esa posición.

El bolso superior del tubo horizontal termina convirtiéndose en el bolsillo de acceso rápido. Ahí van las barras energéticas, el teléfono, documentos o cualquier cosa que necesites sin detener la marcha.

No hace falta comprar todo al mismo tiempo.

Muchos viajeros comenzaron utilizando una o dos bolsas y fueron completando el resto con el paso de los años.

El bikepacking también se construye viaje tras viaje.

La transmisión debe adaptarse al peso... no al ego

Una bicicleta cargada no necesita ser rápida.

Necesita seguir avanzando cuando la carretera apunta hacia el cielo.

Quienes vienen del ciclismo deportivo suelen sorprenderse al descubrir que una transmisión pensada para competir no siempre es la mejor compañera de viaje.

En muchas ocasiones resulta preferible sacrificar algo de velocidad máxima para ganar relaciones más livianas que permitan subir sin castigar las rodillas.

Un cassette de amplio rango y un desarrollo adecuado transforman completamente la experiencia de viajar.

Las piernas te lo agradecerán mucho antes que el cronómetro.

Los neumáticos cambian la personalidad de una bicicleta

Hay componentes que mejoran una bicicleta.

Y hay componentes que la transforman.

Los neumáticos pertenecen al segundo grupo.

Elegir el ancho correcto, el dibujo adecuado y la presión apropiada puede hacer que una bicicleta urbana se comporte sorprendentemente bien sobre caminos de ripio o que una mountain bike ruede con mucha más eficiencia sobre asfalto.

Si el cuadro lo permite, utilizar el neumático más ancho compatible suele aumentar el confort y la estabilidad cuando la bicicleta comienza a transportar equipaje.

No siempre hace falta cambiar de bicicleta.

A veces basta con cambiar aquello que la conecta con el camino.

Hay modificaciones pequeñas que cambian grandes viajes

Instalar una potencia ligeramente más corta.

Elegir un manillar con mayor apertura.

Cambiar el sillín por uno que realmente se adapte a tu anatomía.

Incorporar pedales más cómodos para largas jornadas.

Añadir un segundo portabidón o soportes para botellas en la horquilla.

Nada de esto parece especialmente importante cuando se observa por separado.

Después de ocho horas pedaleando, cada uno de esos detalles comienza a tener sentido.

Las grandes aventuras suelen depender de pequeñas decisiones.

No todas las bicicletas necesitan las mismas modificaciones

Aquí es donde internet empieza a quedarse corto.

Las listas funcionan muy bien para vender accesorios.

Pero las bicicletas reales no funcionan con listas.

Dos personas pueden tener exactamente el mismo modelo y necesitar preparaciones completamente distintas. Una viajará por la Carretera Austral. La otra recorrerá la costa del norte de Chile. Una dormirá en campings. La otra en refugios. Una llevará equipo de fotografía. La otra viajará con lo indispensable.

La bicicleta debe adaptarse al viaje.

No al revés.

Por eso las mejores preparaciones comienzan con preguntas, no con compras.

Antes de invertir, busca una opinión técnica

Hay una frase que repetimos con frecuencia cuando alguien llega al taller soñando con su primer viaje:

"Veamos primero la bicicleta que ya tienes."

No porque queramos frenar el entusiasmo.

Todo lo contrario.

Porque muchas veces descubrimos que esa bicicleta solo necesita algunos ajustes para estar lista. En otras ocasiones encontramos detalles que el propietario nunca había considerado: un cuadro sin espacio suficiente para determinadas bolsas, una transmisión que conviene mantener, una rueda que agradecería un centrado antes de soportar veinte kilos adicionales o una horquilla que no fue diseñada para cargar peso.

Esas conversaciones no buscan vender componentes. Buscan evitar errores.

Una buena asesoría técnica puede ahorrarte dinero, ayudarte a elegir mejor y, sobre todo, evitar que una mala decisión aparezca cuando estás a dos días de la localidad más cercana.

En Ciclo Búho creemos que preparar una bicicleta para viajar no consiste en llenarla de accesorios. Consiste en comprender cómo se comportará cuando deje de ser una bicicleta de paseo y se convierta en una compañera de expedición.

La mejor bicicleta para viajar es la que te invita a salir

Si este artículo lograra convencerte de una sola cosa, nos gustaría que fuera esta.

No esperes la bicicleta perfecta.

Porque probablemente nunca llegará.

Siempre aparecerá un modelo nuevo, una bolsa más ligera, un grupo de cambios más moderno o un neumático que promete rodar mejor.

Mientras tanto, los caminos seguirán esperando.

El bikepacking nunca ha sido una competencia por tener el mejor equipamiento. Es una forma de descubrir que la libertad cabe en unas pocas bolsas y que muchas veces la mejor aventura comienza con la bicicleta que ya estaba apoyada en el garaje.

El resto no lo decidirá el catálogo de una marca.

Lo decidirá el momento en que cierres la puerta de tu casa, pongas un pie sobre el pedal y compruebes que, con la preparación adecuada, tu bicicleta era mucho más capaz de lo que imaginabas.

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